A lo largo de las próximas semanas se examinará en el presente blog una de las aportaciones más genuinas de la religión al arte europeo: el arte románico.
En el siglo XI, a lo largo de los caminos de peregrinación se levantaron edificios que ofrecían rasgos comunes por encima de las diferencias nacionales y regionales, de Francia a Inglaterra, de Italia a España, de Cataluña a Galicia.
El románico fue ante todo un arte religioso que plasmaba las creencias y miedos de la sociedad del año 1000. Nació como una siembra arquitectónica de edificios imponentes por su masa. Pero los artistas vivificaban las moles de piedra con esculturas que relataban la Historia Sagrada en tímpanos, jambas y capiteles, o con frescos que dotaban a los muros de ingenuas ilustraciones polícromas, convirtiendo a las iglesias en "evangelios de piedra". Arte de los caminos, arquitecturas que hablaban.
Conjunto de Pisa: baptisterio, catedral y campanile.

No hay comentarios:
Publicar un comentario