Por encima de sus variedades regionales el románico ofrece el primer estilo internacional de la Edad Media. Tres procesos históricos enmarcan el nacimiento de este arte continental: el terror milenario, las peregrinaciones y el feudalismo.
Respecto al terror del año 1000, una serie de circunstancias generaron este clima de desasosiego, pero la sociedad del 900 le dan una formulación religiosa y se propaga por todas partes la oscura profecía del Apocalipsis, en la que se entendía que el mundo desaparecería en el año 1000.
Cuando se comprobó que no se producía la última hora de la Humanidad, un sentimiento pietista de acción de gracias multiplicó las manifestaciones colectivas de fe.
Difusión del románico por Europa: Borgoña como centro, línea de penetración por el Norte de la Península desde el Pirineo hasta Santiago a lo largo de las rutas peregrinas, y la comunicación de la Lombardía con Cataluña.
El año 1000 significó, eso sí, una era de calamidades, hambres y enfermedades. Como acción de gracias o como refugio de temores la piedad se expresó en una intensa renovación del arte religioso. Se da paso así a una plástica románica basada en monstruos y visiones infernales y con la insistencia en colocar el Juicio Final como escena que preside la entrada de los templos.
Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela
Esculturas del tímpano del pórtico de la Gloria de la Abadía de Conques
La importancia que adquieren los monasterios en el siglo XI y el hecho de que muchos de ellos guarden reliquias de santos les convierte en centros de afluencia de las masas devotas. La peregrinación a las ciudades santas, Jerusalén, Roma y Santiago, se consideraba una expresión de fe. Así, a lo largo de los caminos, y en concreto los que conducían a la lejana Santiago de Compostela, surgieron edificios para el culto vinculados por una serie de rasgos comunes.
Como manifestación artística de la sociedad feudal, el románico no fue simplemente un arte monástico sino también aristocrático, como una expresión de la superioridad social de los dos estamentos que culminan la pirámide social: el clero y la nobleza, e incluso de la identificación entre ellos.





